Por qué una onda de aire mueve el mar más de lo que pesa

Tres hectopascales mueven el mar tres centímetros. En Cartagena medimos quince y en Gandía sesenta y dos. La diferencia la pone el mapa del fondo marino.

Marino y marítimo · 04-09-2026

Escena Sentinel-2 en color real del litoral de Cartagena el 29 de agosto de 2026, de La Azohía a La Manga. La mitad superior es tierra: el Campo de Cartagena en ocres y rojizos, con parcelas regulares, y sierras pardas hacia el suroeste. Arriba a la derecha, la laguna del Mar Menor en verde intenso, cerrada por la cinta blanca y urbanizada de La Manga. En la cara mediterránea de esa cinta corre una franja de agua clara y turquesa de poco fondo. Al suroeste, en cambio, el azul marino del mar abierto empieza casi en la propia orilla. Encima van dibujadas las cinco medidas: un anillo blanco en cada arranque y, saliendo de él, una línea cian con el rumbo y la longitud reales hasta el fondo de 64 metros. Solo tres salen del anillo, y esa es la cuestión del artículo: la del norte de La Manga cruza casi la quinta parte del ancho de la imagen, la del sur de La Manga la mitad de esa, y la de Cabo de Palos es corta. Las dos del suroeste, en La Azohía y El Portús, miden ochocientos metros y kilómetro y medio, así que a esta escala apenas sobresalen del anillo que las marca. Abajo a la izquierda hay una barra blanca de cinco kilómetros para medirlas. En el borde derecho el mar se ve más oscuro: es la costura entre dos gránulos de la misma toma, no falta de dato.
Sentinel-2 L2A · 29-08-2026 · Litoral de Cartagena, de La Azohía a La Manga · color real · de cada punto sale su distancia al fondo de 64 m, a la escala de la barra; las dos del suroeste son tan cortas que no salen de su anillo · Contains modified Copernicus Sentinel data [2026] · procesado propio

El 28 de agosto de 2026 el mar se retiró de varias playas de Cartagena. En el mareógrafo del puerto medimos 14,8 centímetros de bajada en ocho minutos. Cuatro días antes, en el puerto de Gandía, el mismo tipo de fenómeno dio 62,1 centímetros con el mismo filtro.

Y el aire, por su propio peso, solo explica tres.

Esa resta es la pregunta de este artículo. Un hectopascal, que es la unidad en que se mide la presión del aire, mueve el nivel del mar un centímetro. Es el efecto de barómetro invertido, y el oceanógrafo Francisco López Castejón, profesor de la Universidad Politécnica de Cartagena, lo explicó aquellos días sin necesidad de fórmulas, según recogió Mazarrón Noticias: “Si apretamos el agua de un cubo, en el otro sube. En el mar pasa igual: si aumenta de golpe la presión del aire, el agua se desplaza y baja el nivel”.

Y esa mañana la presión se movió. El aeropuerto de Murcia-San Javier está a tres metros sobre el mar y pegado al extremo norte de La Manga, y sus partes meteorológicos dan 1017 hectopascales a las 09:00 UTC, 1020 a las 09:30 y 1017 otra vez a las 10:00. Tres arriba y tres abajo, en la misma media hora en que el mareógrafo bajó los quince centímetros. Por peso del aire, tres hectopascales son tres centímetros. Faltan doce. Y en Gandía, donde el mar bajó sesenta y dos, falta mucho más: allí no hemos medido la presión, así que de ese hueco solo sabemos que es grande.

La resonancia, en una frase

La explicación habitual es la resonancia. Una perturbación de presión que viaja sobre el mar empuja una onda larga: una ola de kilómetros de ancho y pocos centímetros de alto. Si avanza a la misma velocidad que ella, el empujón llega siempre en fase y la ola crece kilómetro a kilómetro. Es como empujar un columpio en el momento justo, una y otra vez.

Se llama resonancia de Proudman, se describió en 1929, y la revisión canónica de Monserrat, Vilibić y Rabinovich en Natural Hazards and Earth System Sciences la formula así: se da cuando “U=c”, es decir, cuando la velocidad de la perturbación iguala la de la onda larga.

Y aquí está la parte que convierte esto en un problema de mapa: la velocidad de una onda larga depende solo de la profundidad. Cuanto más hondo, más rápido viaja. Así que para cada velocidad de la perturbación hay una profundidad concreta en la que las dos coinciden. Los mismos autores sitúan la resonancia en “extensas regiones de aguas someras”, en nuestra traducción, de entre 40 y 160 metros de fondo.

La velocidad que tenemos es prestada

Para esta costa existe una velocidad revisada por AEMET, pero es de otro episodio. En Sinobas, donde AEMET recoge fenómenos poco frecuentes, el revisor que validó el registro de aquel episodio de Santa Pola anotó que la perturbación “se desplazaba con una velocidad media de 90 km/h”, y que eso “favorece que se produzca la denominada resonancia de Proudman”.

Esa misma ficha declara que no existe informe de AEMET sobre ella y que no puede usarse con fines administrativos o legales. Y del 28 de agosto de 2026 no disponemos de ninguna velocidad medida.

Así que lo que viene es una cuenta con un número prestado, y conviene tenerlo delante todo el rato. Si la perturbación va a 90 kilómetros por hora, la onda larga corre a esa misma velocidad allí donde el fondo está a 64 metros.

Dónde está ese fondo

Con esa profundidad en la mano, la pregunta se vuelve concreta: ¿a qué distancia de cada playa está el fondo de 64 metros? La respuesta la da el mapa de profundidades de EMODnet Bathymetry, la referencia europea.

A qué distancia mar adentro el fondo llega a los 64 metrosBorde somero de la banda de 64 a 79 m: ahí una onda de aire a 90 km/h va a la velocidad de la ola larga.La velocidad es de otro episodio, no del 28 de agosto.La AzohíaEl PortúsCabo de PalosLa Manga, surLa Manga, norte0,8 km1,4 km2,1 km5,8 km11,2 km05 km mar adentro10 km
Perfiles perpendiculares a la costa extraídos por nosotros de EMODnet Digital Bathymetry (DTM 2024), del EMODnet Bathymetry Consortium, doi 10.12770/cf51df64-56f9-4a99-b1aa-36b8d7b743a1, que da un valor cada 115 metros aproximadamente y va referido a la bajamar astronómica, el nivel más bajo que alcanza la marea. A dos kilómetros de cada arranque el fondo está a 77 metros en El Portús, 98 en La Azohía, 63 en Cabo de Palos, 35 en el sur de La Manga y 21 en el norte. Las coordenadas y los rumbos de los cinco perfiles están en la ficha de fuentes.

El fondo llega a los 64 metros a ochocientos metros de La Azohía. A once kilómetros del tramo norte de La Manga. En Cabo de Palos, a dos.

Eso es catorce veces más lejos, en treinta kilómetros de costa. La misma onda de aire encuentra la profundidad que necesita a distancias muy distintas según el tramo, y ese reparto es el primer sospechoso de que el mismo día unos sitios noten la oscilación y otros apenas.

También explica por qué el mareógrafo del puerto de Cartagena, protegido por sus diques y a veinticinco kilómetros de esas playas, no tiene por qué registrar lo que allí se vio. Los quince centímetros son lo que pasó en ese puerto. No son lo que pasó en La Manga, y no hay instrumento que lo diga.

Esto no es una demostración, y hay dos motivos

El primero es de tamaño. La revisión que citamos exige extensiones grandes de fondo poco profundo, y nosotros medimos un solo perfil perpendicular a la costa. Un perfil no es una extensión.

El segundo es la dirección. La propia ficha de AEMET subraya que el puerto de Santa Pola estaba “abierto al sur, perpendicular a la dirección de desplazamiento de la onda”. Nuestra cuenta no mira la dirección en absoluto: da la misma respuesta viniera la onda de donde viniera.

Vale para saber dónde mirar. No vale para poner un límite ni para afirmar que el 28 de agosto hubo resonancia de Proudman frente a La Manga.

Qué haría falta para salir de dudas

Hace falta presión minuto a minuto. La que hay son partes de aeropuerto cada media hora y en hectopascales enteros: sirven para ver que hubo una oscilación de tres, pero no para cronometrarla. Y con un solo barómetro tampoco bastaría: la velocidad se mide viendo llegar el mismo salto a horas distintas a dos o tres puntos de esta costa. Con eso se sabría si la resonancia llegó a darse.

Y hace falta un punto de medida de nivel que registre cada minuto en costa abierta, fuera del abrigo de un puerto, entre Cabo de Palos y La Manga. Hoy toda la costa de la Región de Murcia se cubre desde un único punto, dentro de un puerto. Para mareas y nivel medio eso basta. Para una oscilación de minutos que se amplifica según la forma de cada rincón, la física dice que no.

El fenómeno ha vuelto tres veces en cinco años: 2021 en Santa Pola, 2026 en Valencia y en Murcia. Medirlo bien es lo que hacemos en vigilancia del medio marino y costero, y aquí, como en el estiaje del Rin, lo que falta no son datos: es el punto donde tomarlos.

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