Sentinel-2 en Guinea-Bisáu: la marea no sale en la foto

La ESA y la NASA publicaron Guinea-Bisáu el mismo día. Recreamos el estuario del Geba con Sentinel-2 y medimos cuánto se desplaza la marea entre pasadas.

Marino y marítimo · 20-07-2026

Escena Sentinel-2 en color real del oeste de Guinea-Bisáu. Arriba, el Canal do Geba serpentea de este a oeste como una cinta ancha de agua pálida cargada de sedimento. Hacia el centro y el oeste del encuadre esa agua clara se abre en abanico sobre el Atlántico. Abajo a la derecha, la red ramificada de rías del Rio Grande de Buba, con el manglar en verde oscuro moteado de pardo entre canales de agua turquesa. El interior, al este, es un mosaico de verdes oscuros y tierras rojizas de laterita. Un banco de nubes blancas ocupa la esquina inferior izquierda, sobre el mar.
Sentinel-2 L2A · 18-05-2026 · Canal do Geba y Rio Grande de Buba · color real · Contains modified Copernicus Sentinel data [2026] · procesado propio

El 17 de julio de 2026, dos agencias espaciales publicaron el mismo país el mismo día. La ESA eligió Guinea-Bisáu para su Earth from Space, con Sentinel-2; la NASA, el archipiélago de los Bijagós para su imagen del día, con Landsat 8.

Uno de los dos pies declara un dato que el otro no, y ese dato separa una foto de una medida. La NASA escribe: “Relatively low tidal waters expose sandflats and mudflats in the Bijagós Archipelago of Guinea-Bissau in this image acquired on November 28, 2025”. Marea baja, y lo dice. La ESA fecha la suya con un mes: “Captured in May 2026”. Aunque tampoco la NASA da la hora, solo el día, ni una altura, solo un adjetivo.

Lo que se ve en nuestra escena

Recompusimos el encuadre desde el Copernicus Data Space Ecosystem: 120 kilómetros por 66, a unos 75 metros por píxel (74 en vertical). Color real, bandas B04, B03 y B02: rojo, verde y azul. Toma del 18-05-2026, a las 11:38 UTC.

Arriba cruza el Canal do Geba, ancho y pálido. La ESA explica el color: el río arrastra “sediment, silt and organic matter which cause the milky colour of the water”. Abajo a la derecha, la red de rías del Rio Grande de Buba, ramificada como una raíz, con manglar en verde oscuro moteado de pardo entre canales turquesa.

La ESA no publica el día de su escena, pero su descarga en alta resolución se llama Guinea-Bissau_S2_20260523.tif. En nuestro recuadro, más ancho, ese día trae más nube en el suroeste que la que ves aquí, que tampoco está limpia en esa esquina; y el 03-05 salió con una costura rectangular al este. Nos quedamos con el 18-05. Es la misma comprobación que hicimos escena por escena en el embalse de Starina: la nube que cuenta es la de tu recuadro, no la del catálogo.

El dato que no está en la imagen

Aquí la marea manda. La ESA lo dice con una cifra que conviene leer despacio, “Tidal waters soak the interior on a daily basis, reaching up to 100 km inland”. Y la NASA, sobre un estudio de 2025 en Estuarine, Coastal and Shelf Science firmado por Dièye y otros, escribe que “the region’s wide, shallow shelf and the estuary’s geometry combine to create a tidal range of up to 7 meters (23 feet), compared to about 1 meter (3 feet) in many other parts of the West African coast”.

Siete metros sobre una llanura casi horizontal desplazan la orilla kilómetros, dos veces al día. Visto desde arriba, sigue la NASA, “around low tide, intertidal mudflats and sandflats emerge from the sea, causing islands to grow significantly before shrinking again hours later”: alrededor de la bajamar, no a cualquier hora. Y la pregunta operativa no es qué se ve, sino a qué hora se vio.

Por qué el satélite no te regala la marea

Sentinel-2 va en órbita heliosíncrona: el plano orbital gira con el año, así que cruza el ecuador siempre a la misma hora solar, “a 10:30 (am) Mean Local Solar Time (MLST) at the descending node”. La documentación de la misión explica por qué: “This value of MLST was chosen as a compromise between a suitable level of solar illumination and the minimisation of potential cloud cover”.

Se nota en el catálogo: las 57 pasadas sobre este recuadro entre el 01-11-2025 y el 31-05-2026 caen todas entre las 11:37:58 y las 11:38:47 UTC. Puedes rehacer la cuenta, pero con un aviso: hay que pedirle al catálogo la hora del gránulo, el cuadro concreto en que Sentinel-2 sirve el dato, y no la del producto entero. La del producto es el arranque de la pasada, las 11:21, diecisiete minutos más al norte. Es la misma trampa que documentamos con el nombre de fichero de la tormenta del Véneto: la hora que parece oficial no siempre es la hora real de la toma. Ese 10:30 de diseño es en el ecuador; a la latitud y longitud de Guinea-Bisáu salen las 10:37 en hora solar media, un día tras otro. Los seis gránulos del recuadro se tomaron en 21 segundos.

El Sol está clavado. La marea no: sigue a la Luna. Ahí la NOAA pone los números: “a lunar day is 24 hours and 50 minutes”, “High tides occur 12 hours and 25 minutes apart” y “It takes six hours and 12.5 minutes for the water at the shore to go from high to low, or from low to high”.

El resto sale de cabeza. Si el día lunar es 50 minutos más largo, la marea llega 50 minutos más tarde cada día respecto al reloj del satélite. Cinco días, 250 minutos de deriva: dos tercios de los 372 de pleamar a bajamar.

Desfase de la marea entre pasadas sucesivas de Sentinel-2 sobre una misma costa El satélite pasa siempre a la misma hora. La marea, no. Desfase de la marea al cabo de N días, tomando el día 0 como origen. 0 3 h 9 h 12 h 25 6 h 12 de pleamar a bajamar: media vuelta del ciclo 0 4 h 10 8 h 20 a 4 h 05 de la fase casi 0 4 h 15 8 h 25 a 4 h 00 de la fase casi 0 0 5 10 15 20 25 30 días de separación entre dos tomas separaciones en pasos de 5 días la marea vuelve a su sitio
La marea llega unos 50 minutos más tarde cada día respecto al reloj fijo del satélite, así que a los 15 días acumula unos 750 minutos, casi el ciclo entero de 745. Con los valores redondos de la NOAA el resto sale de 5 minutos; con el periodo lunar exacto, de 12 minutos a los 15 días y 24 a los 30. En los dos casos, muy poco al lado de las 4 horas largas de una separación de cinco días. Un aviso para leer el eje: mide deriva acumulada, no distancia. Pasadas las 6 h 12, la distancia a la fase de partida vuelve a bajar, porque el ciclo se cierra en 12 h 25. Por eso los 10 días, que acumulan 8 h 20, están en realidad a 4 h 05 de la fase, no a 8 h 20.

De ahí la parte útil: la marea vuelve a su sitio tras 745 minutos de deriva, o sea 14,9 días. Quince días, 30 o 45 comparan mareas en la misma fase.

Y aquí no hay una pasada cada cinco días. La documentación sigue diciendo “the twin satellites flying in the same orbit but phased at 180°, is designed to give a high revisit frequency of 5 days at the Equator”, pero la misma página cuenta que “Sentinel-2C has replaced Sentinel-2A in operation on January 21st, 2025” y que desde marzo de 2025 el 2A vuela en campaña de extensión, “located 36° away from Sentinel-2B”. En el catálogo se ve el resultado: las 57 pasadas son de la órbita relativa R037 y las firman los tres, cada uno repitiendo la traza cada 10 días y escalonados, así que los huecos alternan casi siempre 2, 3 y 5 días: 100, 150 y 250 minutos de deriva. Cuenta lo que separa tus dos tomas, no la revisita nominal.

Falta la amplitud. El Sol también tira, y la NOAA lo resume: “When the sun, moon, and Earth are in alignment (at the time of the new or full moon), the solar tide has an additive effect on the lunar tide, creating extra-high high tides, and very low, low tides”. Son las mareas vivas; una semana después, con el Sol y la Luna en ángulo recto, quedan las muertas. Ese vaivén dura medio mes lunar: 14,77 días, la mitad del mes sinódico medio del algoritmo de fases de Meeus, capítulo 49, que es el que usamos también para fechar los paneles de abajo. Medio es la palabra: corriendo ese algoritmo sobre las fases de 2026, el intervalo concreto de nueva a llena va de 14,0 a 15,6 días, porque la órbita lunar es elíptica. Es el mismo número al que volvía la fase de la marea, así que los 15 días te devuelven las dos cosas, con esa holgura.

Cuatro pasadas del mismo sitio

Cuatro recortes del mismo trozo de la ría del Rio Grande de Buba en cuatro fechas. El primero, el tercero y el cuarto se parecen entre sí: el canal principal y sus rías laterales están llenos de agua clara y lechosa, de un turquesa muy pálido que se extiende por todo el estuario. El segundo es distinto: el mismo canal aparece de un azul verdoso oscuro, con los bordes nítidos y el agua mucho más limpia. El dibujo de la costa es prácticamente igual en los cuatro.
Cuatro pasadas de Sentinel-2 sobre el mismo trozo de la ría del Rio Grande de Buba, unos 39 kilómetros de lado: 03-05-2026, 08-05-2026, 18-05-2026 y 20-05-2026, de izquierda a derecha. Las cuatro son de la órbita relativa R037, a las 11:38 UTC, y pasan por la misma curva de brillo. El estirado de histograma va desactivado a propósito: como se calcula sobre cada escena, inventaría justo la diferencia que queremos mirar. El primer panel sale del render del 03-05 que descartamos como escena principal por una costura rectangular; esa costura empieza en x 1384 y el recorte llega a x 1140, así que queda fuera de la figura, comprobado píxel a píxel. Brillo medio de cada recorte, en luminancia sobre 255, que es el resumen numérico de lo que se ve y no una medida de marea: 84,9, 77,4, 82,5 y 82,0. Debajo los separamos en agua y tierra, que es donde la lectura fácil se cae. Contains modified Copernicus Sentinel data [2026] · procesado propio.

El experimento se lee de izquierda a derecha. El primero y el tercero están separados quince días exactos: misma fase por la cuenta de arriba, y los dos en vivas, uno recién pasada la llena y otro recién pasada la nueva. Es el control positivo. El cuarto está a dos días del tercero, 100 minutos de deriva. El segundo, a diez días, o sea 500 minutos, que en un ciclo de 745 lo dejan a 245 del punto de partida, y encima en muertas, 1,4 días antes del cuarto menguante. Las fechas lunares salen del mismo Meeus.

A ojo, el segundo se sale: canal oscuro y de bordes nítidos frente a tres paneles de agua pálida y difusa. El brillo medio lo confirma: 77,4 contra un grupo de 82 a 85 sobre 255.

El control que nos tumbó la lectura fácil

Si esa diferencia es la marea, tiene que aparecer en el agua y no en la tierra, que no sube ni baja con la Luna. Un test nulo de manual, a una línea de código.

Máscara fija y común: agua son los píxeles que salen agua en los cuatro paneles, tierra los que salen tierra en los cuatro, así que ninguno se clasifica a sí mismo. Entran el 24,8 % del recorte como agua y el 64,5 % como tierra; el resto es orilla. Los números, en luminancia sobre 255:

Panel Fecha Toda la escena Agua Tierra Agua menos tierra
1 03-05-2026 84,9 123,6 66,9 56,8
2 08-05-2026 77,4 104,9 65,6 39,3
3 18-05-2026 82,5 115,6 68,7 46,9
4 20-05-2026 82,0 113,1 69,3 43,9

Mira la tierra. En relativo, el panel 2 tiene el agua un 9,3 % más oscura que el panel 3, pero la tierra un 4,6 % más oscura. La tierra no tiene marea. Esa escena entera está más apagada: iluminación, aerosoles o corrección atmosférica, que afectan a todo por igual. La mitad del oscurecimiento del agua ya estaba explicada antes de mirar el mar.

Queda la otra mitad, propia del agua. Pero toca mirar la última columna con las mismas ganas, y ahí se pone fea. El contraste agua menos tierra, lo que la iluminación no explica, deja el par de dos días a 3,0 puntos, el de diez a 7,6 y el de quince, nuestro control positivo, a 9,9: el más separado de los tres. Al revés de lo que predice el artículo.

Y ni siquiera es estable: encoge la máscara unos 500 metros hacia dentro, para tirar los píxeles de orilla, y el de quince días adelanta al de diez, que pasa a ser el más separado. Un resultado que depende de dónde pongas el borde de la máscara no es un resultado.

Conclusión, la que no nos gusta: con cuatro escenas y un render RGB no podemos atribuirle a la marea lo que se ve. En el panel 2 la fase y la amplitud cambian a la vez, arrastra un oscurecimiento de escena completa que no es marea, y el color del agua depende también del caudal, del viento y del oleaje, sin descontar. Encima el control positivo compara satélites distintos: panel 1 es 2B y panel 3 es 2C.

Lo que sí queda medido

Una cosa sale limpia, y nadie la cuenta. La superficie de agua apenas se mueve: 29,9, 29,9 y 30,0 % en los paneles 2, 3 y 4, que caen dentro de una décima, y 32,6 % en el panel 1, que se separa 2,7 puntos: otra pista de que no es el gemelo que el control necesitaba. El método, para que puedas discutirlo: umbral de Otsu, que parte el histograma por el corte que más separa las dos clases, recalculado en cada panel sobre el canal azul del JPEG. Es una máscara pobre: lo riguroso sería un NDWI con las bandas verde e infrarroja sobre reflectancia, no ocho bits de un render, y un umbral que se recalcula solo tiende a dar fracciones parecidas por construcción. Con esas reservas, el mensaje aguanta: a 75 metros por píxel y en un estuario encajado, la línea de costa no se mueve lo bastante para verla, aunque la carrera de siete metros que da la NASA sea de los Bijagós, al oeste del recuadro. Quien mida aquí superficie inundada no va a ver la marea, y eso no significa que la marea no esté.

Y queda en pie lo demás: cuatro imágenes del mismo sitio, misma órbita, misma hora solar, mismo procesado, y una no encaja. La causa no la hemos cerrado; la consecuencia no depende de ella. Tratarlas como intercambiables es un error de método.

Qué decisión cambia con esto

Guinea-Bisáu vive sobre esa oscilación. El portal WACA del Banco Mundial, en un texto firmado por técnicos del IBAP y sin fecha visible, lo recoge así: “Guinea-Bissau is a mangrove country. Mangrove forests presently cover some 326,000 hectare”, el 9 % del territorio. Y el arroz se cultiva dentro del sistema: “Mangrove rice cultivation involves building earthen dikes to protect the rice fields from seawater ingress”.

Ahí aparece el encargo real, y la página lo formula mejor de lo que sabríamos: “If the old, breeched dikes are kept in place on the margins of the abandoned rice fields, the tide may not penetrate sufficiently into the formerly cultivated areas to encourage the natural restoration of mangroves, and the soil becomes prohibitively salty and acidic”. Es decir: alguien tiene que responder si la marea entra en un arrozal abandonado. Se responde con superficie inundada en el tiempo, y esa superficie depende de la marea del día que te tocó.

Entre los dos estuarios, el sitio Ramsar de la Lagoa de Cufada protege 39.098 hectáreas de lago, marismas y, dice su ficha, “extensive mudflats”. Con un aviso: esa ficha declara “Most recent RIS information: 1990”, el sitio tal como era al designarlo.

De ahí cuatro reglas para cuando el encargo es medir y no ilustrar:

  1. La hora de la toma es metadato de primera clase: en costa mareal, una fecha sin hora es una medida sin unidades.
  2. Multiplica los días entre dos escenas por 50 minutos y mira dónde cae dentro de los 745 del ciclo. Cerca de 0 o de 745, misma fase; a mitad de camino, no. Y mira la Luna: vivas con vivas, muertas con muertas.
  3. Antes de llamar cambio a una diferencia, descuenta la marea. Si no, la primera derivada de tu serie de manglar es el calendario lunar.
  4. Y antes de llamarle marea a un cambio, pásale el test nulo: mide lo mismo sobre tierra firme. Si la tierra también se mueve, has visto la atmósfera. Nos acaba de pasar.

Nuestro producto, para el sector marino y marítimo, es esa serie atada a la fase. Y no sabemos si la escena de arriba está en pleamar o en bajamar, porque no hemos corrido un modelo de mareas: ahí va el instante, 18-05-2026 a las 11:38 UTC, que es lo que hace falta para calcularla.

¿Cuántas de las series que usas para decidir comparan el mismo sitio en el mismo estado, y cuántas están midiendo el reloj?

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